La virgen de Chicago es un genital gigante
De ahí la humedad
Agencia Fruity.
“Yo, la veía tan pura, tan limpia y suave…”, balbuceó el descubridor de esta mancha en el puente de Chicago, poco despues de que le revisaran las lentillas.
Funcionarios locales han dictaminado que, tras los análisis pertinentes, no hay duda: la mancha no es una virgen, sino una enorme vagina.

Nada más conocer la noticia, el Vaticano ha ordenado a las gentes que adoraban la mancha que regresaran a sus casas y pidiesen perdón por haber sucumbido a los agentes de la pasión.
Por otra parte, aficionados de todo el mundo a las películas de Russ Meyer, han situado un pequeño altar en las inmediaciones y se disponen a convertir la zona en suelo sagrado, a la espera de que la vagina de la pared les guie por el buen camino.








