El Conde Drácula nunca fue malvado!
Un error gramatical forjó la leyenda. En realidad, era autónomo.
Señora, no compre más bolsas de ajos de a euro, porque ya no las va a necesitar.
Según desvelan unos documentos hallados en una central sindical del siglo XV, en Transilvania, el Conde Drácula no fue un vampiro malvado, despiadado y chupasangre como nos han hecho creer.
Un grave error en la transcripción de documentos posteriores dieron lugar la la mala fama que Bram Stoker imprimió, posteriormente, en la persona de Vlad Hihmiro.
Hasta hoy, todos los tratados históricos se refieren a Vlad como “El Empalador”. Mote que con solo leerlo ya da cosa, ¿verdad? Pues olvídenlo todo. El verdadero apodo de Vlad fue, “El Empapelador”.
Así es amigos, la magia de la letra escrita hizo que se descuidase una sílaba en un lugar verdaderamente inoportuno, dando lugar a la leyenda que todos conocemos..
Vlad fue príncipe, pero su pasión era la decoración y remodelado de muros. Así, en los nuevos documentos, Vlad consta como afiliado a los sindicatos de la época y, como podemos observar en diferentes grabados, realizaba su pasión de forma extraordinaria. Transilvania gozó de la época más próspera y armoniosa, estéticamente hablando, gracias a su príncipe.
Toda una leyenda se ha desmontado y eso se va a notar en la sociedad:
Los transilvanos ya estan saqueando y destruyendo el Castillo de Drácula, conservado únicamente para regocijo del turista.
A su vez, millones de cristianos se están declarando apóstatas, es decir, se están dando de baja de la iglesia católica.
Este hecho es totalmente comprensible, ya que, ¿para qué quieres ser cristiano y tener la casa llena de crucifijos si va a resultar que Drácula el vampiro no existe?






