Sus altezas, Letizia y Felipe, ya son papás!
¡Hasta para parir son sencillos y campechanos!
Nadie nace enseñado, eso lo saben hasta los que desactivan bombas, pero al igual que ellos, hay que preocuparse por aprender dedicada y eficazmente porqué si no te pueden reventar las cosas en la cara.
En estos días de locura, en la recta final de su embarazo, Felípe ya había dispuesto todo para que el futuro abanderado en las olimpiadas del 2028 tuviese todo lo necesario en el momento del alumbramiento.
No solo él se preocupó por los detalles, no vayan a creer. Sus futuros abuelitos prepararon montones de regalos con los objetos que, creen, el bebe va a usar cotidianamente: su coronita de oro macizo, el minidedo que apunta con el indice, un séquito de súbditos que le harán reir constantemente y que le lamerán su suave culito, e incluso su primera escayolita recuerdo de Baqueira!
Todo es poco para este nuevo protector de la nación, por lo que las más prestigiosas firmas comerciales ya envían sus regalos a los nuevos papás.
“Nos llena de orgullo y satisfacción que el pueblo español nos apoye en estos momentos de sucesión… (¡papá estate quieto, que no es eso!)… de sucesión de acontecimientos en los que se afianza el futuro del estado. En agradecimiento por sus obsequios, les garantizamos que no serán masacrados en caso de contienda por nuestra parte”

Todo estaba preparado pues, para cuando ocurriera lo inevitable: A las 2:35 de la mañana, del 31 de octubre de 2005, el príncipe Felipe a dado a luz a la niña que será el báculo de nuestra vejez, la que nos rateará los impuestos.
¡Bienvenida pequeñaja sanguinolenta!





