Franco era un payaso

15 / 11 / 2005

La sociedad no comprendió su particular sentido del humor.

Gran parte de la población nacional ya lo había pensado en algún momento, pero no dijeron nada por temor a equivocarse. Los mas atrevidos, incluso lo gritaron a los cuatro vientos en alguna ocasión (con perjuicio físico posterior, por supuesto).

Hoy, gracias a una biografía recientemente publicada, donde se nos muestra su lado más “humano”, podemos sentenciarlo tan anchamente: Franco era un payaso.

Según el texto, el gran sueño de este hombrecillo era hacer reir al mundo con sus chascarrillos y ocurrencias, y para ello no escatimó en esfuerzos. Así nos lo cuenta Pillo Molla, el autor del libro:

“Cada noche, ataviado con su indumentaria cómica oficial, diseñaba y ensayaba con esmero diversos números, de variada temática, con los que esperaba entretener a sus subordinados.

Lamentablemente, su peculiar humor no era comprendido por el grueso de su equipo, y eso le provocaba terribles rabietas. Un dia, harto de tener que explicar los chistes, juró que si no podia matar de la risa, mataria con la escopeta. Por cada chiste despreciado, una persona caería.”

Así, mientras pulía al país, pulió también su repertorio, siendo el ofrecido durante los últimos años de su vida el más triunfal. Suyos fueron los gags que marcaron todo una generación. Gags, hoy famosos, como: “Van dos masones por la carretera de León“, “Mira detrás de tí, un gris de tres cabezas” o el tronchante “Por el amor que siento por nuestra Patria… que nooo, que era bromaaa, ¡tonto!

La historia de un humorista, esperemos, irrepetible.