Terrible enjambre de obispos arrasa 28 ciudades.
Aparte de picar, reparten hostias y vejan a niños tiernos.
¿Han notado ultimamente, un lastimoso cantar nocturno? ¿Las manchas de insectos que se estrellan contra su parabrisas son más grumosas de lo normal? ¿Al echar insecticida, aparecen diminutas sotanas en su salón comedor?
No se extrañe. Desde el pasado 3 de octubre, un terrible enjambre de obispos asesinos asola, horriblemente, la península.
Según parece, todo pudo iniciarse en un gran panal-base, situado en alguna zona indeterminada de la ciudad de Burrangas del Rio, donde un pastor, visíblemente tensionado por el comportamiento errático de su rebaño, defecó repetidas veces y de forma figurada sobre el altísimo.
El Obispo Reina, ofendido sobremanera, y colapsado por los vuelcos que está dando nuestro pais en el tema religioso, ordenó un ataque inmediato y fulminante contra toda la nación.

Los científicos avisan: “Su picadura no llega a ser mortal, pero afecta al sistema nervioso y al sistema reproductor humano, dañando dramáticamente la funcionalidad de ambos. Mucha gente -concluyen- está optando por el autosacrificio para poner fin a su situación.”
Este ejambre, comparado con los hasta ahora conocidos, destaca por su agresividad, hambre e intransigencia, debido, en parte a la reducción de su habitat en el territorio nacional.
Esto, amigos, pinta mal, así que recojan víveres y refúgiense en su búnker favorito mientras no sea tarde.






